Nick Lake nació en Inglaterra en 1979, pero creció en Luxemburgo, donde su padre trabajaba en el parlamento Europeo. Tras la universidad volvió a su país natal y trabajó como editor de literatura juvenil, lo que le empujó a escribir. Y hoy no solo es director editorial en Harper Collins, sino que es considerado uno de los mejores escritores juveniles contemporáneos. Sus novelas le han valido el premio Michael L. Printz y varias nominaciones a la medalla Carnegie. Si le preguntas qué es para él la felicidad, le cuesta decidirse: un sofá y la última novedad de Stephen King. O los primeros acordes de un buen concierto. O el atardecer en la montaña tras un día de caminata. O un té muy dulce cuando se tiene frío. Y los libros, montones y montones de libros, como los que abarrotan su casa, donde vive con su mujer y su hija.